domingo, 29 de diciembre de 2013

Frases que ayudan a vivir y a mantenerse en constante cambio



        451
La vida es como una roca que cae al apacible lago. Mientras esta sigue hacia la profundidad las olas formadas no dejan de buscar la orilla.

452
La no violencia es la expresión más sublime del espíritu humano, es quizá la respuesta más contundente que puede recibir quien causa el mal.

 453
Sueño, como Martin Luther King, con que un día entendamos que cada uno posee en su interior el arma invisible y poderosa de la no violencia.

454
La alta montaña es inversa a lo que esconde en sus entrañas, pero observada desde lejos lo que revela es la grandeza de nuestra imaginación.

455
Los fracasos muchas veces son chispas que se escapan de la llama del éxito. El secreto para mantener el éxito está en no dejarlas apagar.

456
El honor no se mancilla cuando las adversidades se afrontan con dignidad.

457
Si no te niegan las primeras luces de la mañana es porque no debes temer a las sombras de la noche.


458
Cuando la riqueza se convierte en una corriente que todo lo refresca y fertiliza, su caudal crece y corre sin tropiezos.

459
 Sólo quien respeta el poder de las palabras alcanza a entender la elocuencia del silencio.

      460
Los momentos difíciles se superan mirando el horizonte y descubriendo en él las cosas bellas que nos extravió la tristeza.

461
A quien no quiere llegar lejos no le interesa ni ver su propia sombra.

462
Vivir un presente perfecto, donde se actúe con amor, cariño y respeto, es la mayor barrera que pueda encontrar la muerte.

463
Si el viajero toca a tu puerta sé buen anfitrión, procura que el descanso le aclare el horizonte y prosiga su destino.

464
El conocimiento es una pequeña llama capaz de mantener iluminado el universo, sin embargo la apaga la débil sombra del egoísmo.

465
Actuar sin egoísmo hace que las palabras que nos toquen lleguen con más luz a aquellos que andan en la oscuridad.

 466
El iceberg asombra al navegante y no es más que una ínfima parte de los profundos secretos del océano.


467
La humildad es como el agua que obstáculo que no puede arrastrar lo rodea y sumerge, porque no espera volverlo a encontrar en su trayecto.

 468
Cuando un obstáculo se revela en su plenitud es porque el espíritu humano está en capacidad de superarlo.

469
Cuando se dejan huellas sin importar lo pedregoso del camino, al hombre no se le extravían los recuerdos.


470
Saber: barca en río torrentoso que busca anclar en puerto cercano.
Sabiduría: corriente serena que busca impulsarla hasta la vastedad del mar.

471
La autocrítica es tan eficaz como el buen entrenamiento deportivo. Siempre se está seguro de cumplir el objetivo y recibir aplausos.

472
Deja un rastro de vida en los sencillos momentos del día y mañana no tendrás que volver la mirada para sentir de nuevo la alegría pasada.

473
Una crítica infundada es una borrasca para el espíritu, cuya limpieza tarda y prolonga la nostalgia del paisaje.

474
Si entendemos la vida como el río que siente crecer su caudal y se apacigua con la cercanía del mar, tenemos asegurada la luz del horizonte.
            
              475
¿Habrá puerta más pequeña y fácil para entrar a vastos mundos que la portada de un libro?

476
El buen ejemplo de un padre basta para iluminar el camino que han de seguir sus hijos, pero sólo de ellos depende el peso de su equipaje.

477
Deja tus huellas en tierra firme, el camino limpio y no tendrás que preocuparte por el futuro.

478
Mírate al espejo y verás condicionada tu felicidad, la sentirás lejana. Cierra los ojos y te convencerás de que es tu deber conquistarla.

479
La mayor victoria del hombre consiste en reconquistar el sosiego de su espíritu.

480
Camina por la vida como quien va por agua al río y cada vez lo ve más caudaloso.

481
La sinceridad es la que da seguridad a nuestros pasos. De ella depende también la luz de nuestras palabras.

482
Carpintero que no tenga a la madera como una extensión de su vida no debe atreverse a martillar sobre ella.

483
 Aceptar el fracaso como una pérdida irreparable es desaprovechar las primeras luces del éxito.
            
           484
Las palabras requieren del peso del trabajo y la disciplina para que no se las lleve le viento. 
           
          485
Un pensamiento conciso y contundente es una huella imborrable que se le hace al tiempo.
          
           486
Quien se va de este mundo sin haber sido feliz fue porque no alcanzó a ver la luz al final del túnel.
           487
Las palabras impresas son diminutas aves que viajan y anidan en los libros. Mientras más pasa el tiempo su vuelo se hace más diáfano y seguro.
     
488
¿Qué profundidad tendrá nuestro universo interior que la luz del sol no alcanza a iluminarlo?

489 
No hay mejor antídoto contra las limitaciones que la iniciativa y la decisión.

490
Se buen pescador. Si el mar te devuelve con las manos vacías, piensa en lo cargado que regresa tu honor.

491
El ave que siente sus plumas desordenadas no emprende vuelos extensos. El hombre desmemoriado debe evitar el abismo de la mentira.

492
La verdad es como un espejo que si no te acercas a él no te reconoce ni enseña su transparencia.

493
Nada revitaliza más al espíritu que el silencio que logramos rescatar del bullicio y la palabrería.

494
Quien se dedica a administrar el futuro todos los inventarios que haga del presente serán de resultados aleatorios.

495
Entender que la muerte es un suceso irreversible hace que su sombra se aligere y no retenga nuestros pasos.

496
El hombre dueño de sí mismo puede andar por caminos estrechos sin temor a que su sombra se desborde en los abismos.

497
Pensar en ser mejores es dejar poca luz a la mediocridad. Pensar en que el túnel es infinito es acostumbrarnos a la oscuridad.

498    
El agraciado de la vida no se indigna si tocan su puerta para probar su bondad. Él piensa en la desgracia y en que nadie se acuerde de él.

499
La muerte, de la que poco se sabe, inquieta más al hombre que los interrogantes que le plantea la vida para alejarse de aquella.

500   
Descubrir las últimas luces del horizonte extiende el valle y aquieta las torrentosas corrientes que bajan de las montañas para buscar el mar.

martes, 26 de noviembre de 2013

Conversación con Óscar González sobre mi novela "Fronteras del destino".



La muerte de John F. Kennedy, ocurrida en Dallas, el 22 de noviembre de 1963, quizá sea el mejor mirador, o caleidoscopio, para observar la historia del siglo veinte. Esta novela de René Jaramillo Valdés deja discurrir el mundo interior del personaje, sus pensamientos, reflexiones surgidas tras el dolor de la guerra, y el deseo de construir una sociedad igualitaria, pacifista. J.F. Kennedy, al querer reconciliar el mundo, se transforma en un personaje fascinante, enigmático, de disciplina espartana; que admite sus errores y falencias, pero que jamás oculta sus preocupaciones por el género humano. Para encontrar el camino de la paz debía desenmascarar a los enemigos que le habían creado los mercaderes de la muerte, quienes lograron ocultarse hasta aislarlo y dejarlo a merced de fuerzas oscuras. Una novela indispensable para entender uno de los hechos que cambiaron el curso de la humanidad. Una obra que nos recuerda que la historia es el camino más seguro para acercarse al futuro. Fronteras Del Destino es una novela pródiga en suspenso, intrigas, pensamiento, que nos invita a preguntarnos  en qué podemos aportar al mundo para minimizar la amenaza y preservar la especie.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Centenario de Albert Camus.



CENTENARIO DE ALBERT CAMUS
(1913-2013)







 1.¿En qué momento, circunstancia o necesidad decidió usted leer a Albert Camus: Por qué, para qué y cómo?
 
2.¿En su formación estética qué relevancia y proyección ha tenido y tendrá o no Albert Camus: Por qué, para qué y cómo? 
 
3 ¿En qué forma y perspectiva lee hoy o no a Albert Camus: Por qué, para qué y cómo?

Preguntas de  Oscar González para el escritor René Jaramillo Valdés. Revista “Ciencias sociales y educación”, Universidad de Medellín. Vol 2, n°3, enero- junio de 2013. (Página 234.)


  1.R: El espíritu humano es ese imán al cual llegan todas las asperezas y la guerra ha sido una de las más lacerantes, tanto que alcanzó a pulverizarlo, a convertirlo una brizna perturbada por todos los vientos. El campo me escudó y la naturaleza amainó el fragor de la confrontación bélica, pero la llegada de mi familia a la ciudad fue algo más que la misma huida, sólo que está vez la sufrimos en medio del terrible frío de la tensión y el miedo que inspiraban la amenaza nuclear de la posguerra. En la ciudad de Medellín hallé un océano de olas encrespadas que no daba al espíritu lugar para un descanso verdadero y como ave que no encuentra en donde posarse me volví a buscar una rama en el mar quieto que aún era mi interior. El viaje fue quizá el más largo de mi vida y para hacerlo más consciente, para transitar por senderos de horror, dolor y servidumbre, me dejé guiar por las obras de Albert Camus. De ese extranjero que me había vuelto la historia de barbarie de la primera mitad del siglo veinte, a quien el conocimiento de la guerra y la atrocidad habían expulsado de su interior y convertido en un secuestrado más de tantas pestes, pasé a convertirme en ese Sísifo constructor de su propio edificio. Muchas veces se derrumbaron las columnas que arrastré y planté en lo más hondo de mí ser, pero las huellas dejadas por los intentos terminaron por derrotar la insensibilidad y hacerme pensar que no importa cuál sea el destino del hombre uno no puede jactarse de haber vivido y no haber pensado en el dolor ajeno.

2. R: En mi formación estética la obra de Albert Camus tiene aportes muy importantes y en gran parte a ella debo que no haya perdido el entusiasmo por la búsqueda, por las preguntas constantes sobre el destino y lo que representa el fracaso en la existencia humana. Sin esa visión mis libros no tendrían la paciencia para permanecer en silencio o la fuerza para transitar en las manos de mis amigos para intentar llenarlos de interrogantes. Con la obra de Albert Camus se aprende a construir personajes capaces de nacer en medio del fracaso, pasearse por  todas las vicisitudes sin perder la esperanza de hallar la felicidad y finalmente comprender que la vida del hombre, como una isla recién descubierta, está rodeada de incertidumbres que por momentos la hacen ver como un paisaje de interminables dunas, olas terrestres que se mueven para situar al lector en uno de los extremos de su soledad para que contemple la inmensidad del desierto compartido que les tocó atravesar. Un escritor que logre transmitir al lector que algunos de sus personajes luchan para no dejarse acabar por los caprichos del destino, es un autor que dota sus obras de ese movimiento maleable, como dunas, para que se muevan entre las bibliotecas y el corazón de quienes aún pensamos que el camino puede ser muy extenso, pero no tanto para que nos haga perder el deseo de conocer su fin.

3 R: A las obras literarias de Albert Camus se vuelve como a la pequeña fuente que ha quedado atrás durante la imparable travesía por la selva. Vuelvo a sus páginas cuando nada en mi interior se conmueve, cuando siento que los caudalosos ríos de tinta indeleble me arrastran hacia mares que desconozco y en los cuales no se podrán escuchar las voces de auxilio de quienes nos han acompañado en la dura travesía. Leer a Albert Camus es intentar reunificar el espíritu, decirle a la vida que lo mejor que puede hacer el ser humano es tomarla en todo el sentido de la palabra, penetrarla, gozarla, sufrirla, vivirla y no dar la espalda a cuanto acontece en el mundo, porque cuando esto sucede la avalancha del destino arroya y no da tiempo para volver la mirada a la montaña. Esa aparente libertad  que se tiene cuando el hombre enfrenta con decisión la cotidianidad es la que da el mayor valor a la vida y mantiene firme el espíritu. Releer a Camus es no sentirse extranjero, es liberarse, es conocer el absurdo para alejar la angustia y a la vez concientizarse de que al final del camino se va tener la posibilidad de recordar las interminables llanuras que se han trajinado y que cualquier juicio que se haga sobre el comportamiento del hombre debe basarse en la manera como éste enfrentó su destino.

René Jaramillo Valdés.