jueves, 22 de diciembre de 2016

Para entender a los viajeros



Cuando un viajero se va en silencio es porque no le revelaron el lugar de destino, ni le entregaron la hoja de ruta para sortear las vicisitudes que halle en el trayecto. Piensa en el honor, en que desatender el llamado lo privará de sus tiempos iniciales, en que logrado el objetivo podrá volver la vista atrás, descubrir que cada paso dado fue una semilla que germinó para contribuir a la delimitación del camino y que este servirá para que otros no pierdan el rumbo. Serán momentos para justificar el no haberse despedido, por reservarse parte de su propia historia para no revelar el punto de partida, porque los buenos viajeros, los que no eligen las planicies, no se marchan para olvidar. Saben que agotar la búsqueda ordenada por el nuevo amanecer significa renovar las luces que le brindó la naturaleza y confirmar que nunca puso límites a su destino; porque el camino de los seres integrales no termina.
Quienes viven la vida como un viaje de regreso inevitable no le temen a lo intrincada que pueda parecer la selva, ni a los riscos y menos al río que busca atemorizar al mar con sus primeras turbulencias. Reconocen que el mar es insaciable y no se atraganta. Los buenos viajeros no esperan que la corriente se aquiete y cuando se embarcan no preguntan por el próximo destino. Confían en que han dejado en cada recodo sembrados recuerdos que alejarán nostalgias y cerrarán la puerta a los abismos que persiguen. Madrugan porque quieren conocer los últimos latidos del corazón de las tinieblas. No les preocupa que el sol no alcance el cénit. Van convencidos de que su misión es reconquistar el día para que la noche no convierta en juego el resto de la travesía.
Si ves regresar un viajero en el límite sombreado de la tarde, y no ingresa a la posada, mide en su mirada las distancias recorridas y ayúdale con tu silencio. Si desde el patio pretende ordenar el firmamento para un extraño espectáculo, procura guardarte las preguntas y como él busca las respuestas detrás de bambalinas. Al bajar su mirada dirá que aún le quedan secretos cotidianos por resolver, que quizá el recorrido está incompleto y sonreirá al exclamar que su morada final está en otra parte. Si alguna vez leíste a Homero, a quien su ceguera no impidió conocer la fantasía marina, al instante reconocerás al buen viajero, a ese Odiseo que sigue la ruta imperdible de su lejana Itaca. Si así sucede, aprovecha la ocasión para que conozcas sus andanzas, déjalo que hable de mares, dioses, ninfas, lestrigones, cíclopes, y de todas las riquezas que pueden conquistarse con perseverancia y humildad. Después de su relato es inevitable que llegue el canto de los grillos. La luna bajará el telón para que veas toda su silueta. Con la primera nube que surque el cielo lo escucharás decir que la ausencia comienza cuando el olvido ocupa la única silla del teatro, donde antes se sentó la soledad. Te hablará del camino e intentará mostrarte con su índice que el horizonte es la entrada colorida al reino del espíritu. Hará énfasis en que la tristeza ensordece y que no permitió oír las palabras bellas que dijo a quienes estuvieron cerca de él cuando inició el peregrinaje. Te mirará con asombro, y alegría, porque has comprendido que no puede detenerse. Dirá que la humildad es la llave natural que esconde el corazón para eludir el tiempo y acceder a los secretos de la naturaleza. Si te pide que guardes los lugares que compartieron mientras esperaban el llamado, no dudes en hacerlo; piensa en los recuerdos que a él le ayudaron a regresar para retomar el sendero. Los recuerdos que quedan en casa, los que acogerán su alma, harán que el camino se haga interminable y a que siempre lo mantengas de vuelta.
En este momento del viaje procura no retenerlo. Recuerda que antes del amanecer debe refrendar sus huellas en el camino para que no se cierre el horizonte. Déjalo marchar, no esperes otra despedida, resérvate las nuevas preguntas porque él ya no las necesita. Y cuando el horizonte asome con toda su nitidez, cuando los rayos del sol devuelvan el verdor a la naturaleza, da las gracias al viajero por ayudarte a entender que solo después de un buen viaje comprenderemos el verdadero valor de los recuerdos y, lo más importante, que el trayecto de la vida es el mismo para todos.

Ana Joaquina Valdés, guárdame en tu corazón el espacio que ocuparía un calendario de bolsillo en una casa de cinco alcobas.   
René Jaramillo Valdés.

 Medellín, diciembre 21 de 2016                

miércoles, 31 de agosto de 2016

Frases que ayudan a vivir...

751
Quien no se entrega en el amor bracea en la superficie del lago, pero jamás conocerá su fondo.

752
La muerte se engaña al creer que su presencia cierra un mundo, se olvida que abre otros que no olvidarán aquel.

753
Aquel que se empeña en no vivir la vida, sin morir sufre la verdadera muerte.

754
La vejez aparece cuando empezamos a preocuparnos por el tiempo que nos queda para realizar los proyectos aplazados.

755
Quien pretende calmar la sed en el río sin acercarse a sus orillas no sabe qué clase de agua bebe.

756
Cuando los restos de un naufragio llegan a la playa es porque hay historias que no se han terminado de contar.

757
Que tan fácil se dispara una escopeta de regadera y que dispendioso se hace extraer los perdigones de la presa.

758
Si el verdor de una rama emerge entre la seca maleza piensa que la verdad es esa luz capaz de llevar al hombre a los confines del universo.

759
Obrar bien permite al ser humano elegir los jardines que han de florecer en su alma.

760
El conocimiento es como las olas que mientras más se acercan a la orilla más se expanden.

761
Así la corriente del río sea escasa la naturaleza guarda su cauce. Mientras persistas en lograr el objetivo a la derrota no le queda más que esperar en las orillas.

762
Es natural que la corteza del tronco que más sol recibe sea la que primero se desprenda.

763
Mucho me he preguntado dónde queda el cielo y el camino que más motiva a seguir la búsqueda lo encuentro en los ojos del niño y del abuelo.

764
El único espacio donde la adversidad siempre está de nuestra parte es aquel donde se defiende el honor.

765
Si insistes en nadar contra la corriente es natural que al final un arroyo menor te arrastre.

766
Escribo porque a veces llegan barcos a mi puerto que no me dejan ver el horizonte y solo zarpan cuando se sienten llenos de ilusiones.

767
Si el camino no tuviera fin no te incitaría a dar el primer paso.

768
El hombre prudente sabe con quién, en dónde y hasta dónde habla. El bohemio no sabe con quién, en dónde, ni hasta dónde bebe.

769
La vida es una montaña rocosa que aunque agreste y dura nos permite conquistar su cúspide.

770
Que tu sombra sea la roca donde posa la garza mientras ve pasar la corriente del río.

771
Cuando se conoce la calidad de la semilla que se siembra poco importa el tiempo que tarde para dar fruto.

772
Haz como el río cuyo destino ineludible es el mar: no esquives ninguna curva porque al salir de estas se observa con más claridad el horizonte.

773
Mientras nuestro espíritu esté invadido por apegos materiales en él no habrá espacio para la sabiduría.

774
El primer vuelo debe asegurar la posibilidad de volver al nido a reordenar las plumas.

775
La búsqueda que hacemos en los otros es la que nos permite el descubrimiento de nuestras propias fortalezas y virtudes.

776
La tolerancia es ese movimiento incesante del océano que empuja las olas para que refresquen las playas.

777
La mejor referencia de los abismos la da un corazón que ha perdido el rumbo.

778
Quien sigue pasos ajenos, y no da los propios, cuando menos lo espera lo alcanzan las sombras y se perderá el amanecer.

779
No se muere, se siente el leve empujón del tiempo que quiere instalarte en la noche para que veas brillar los recuerdos.

780
La profundidad del abismo es directamente proporcional al miedo que tengas de caer en él.

781
Las virtudes y valores humanos se adentran en el espíritu como las raíces en la tierra para proteger al árbol de los vendavales.

782
Si percibimos los rayos del sol es porque estamos en condiciones de llegar hasta su fuente.

783
Un obstáculo en el camino se convierte en breve descanso cuando nos permite recordar lo que hemos logrado en jornadas anteriores.

784
Los bienes alcanzados con trabajo son fieles al hombre en su descanso.  

785
Las obras clásicas son aquellas que el tiempo ha depurado y que el hombre se ha encargado de conservarles el brillo.

786
¿Cómo será el silencio que impera en las nieves perpetuas que hasta el viento del piedemonte que la escala se congela?

787
A veces me pregunto de qué están hechos los libros que se convierten en puertas que nunca se cierran ni las oxida el tiempo.

788
¿Te has preguntado por qué los árboles donde abundan frutas jugosas no son los más apetecidos por las aves para construir sus nidos?

789
¿Cuál será la profundidad del corazón que desde allí brotan las mayores amenazas para la humanidad entera?

790
¿Qué rédito puede obtener un hombre justo que ha entregado su renta para que se la administren dos mentirosos?

791
Pensar en que somos el punto de encuentro de dos eternidades, dudar de estas hace visible el milagro de la vida.     

792
Cuando se sabe encausar el viento y desplegar naturalmente las alas se conquistan territorios jamás imaginados.

793
El tiempo es el paisaje sobre el cual vuela la vida. Aprovecha la dirección del viento y podrás contemplar todos sus colores.

794
La muerte es una puerta que antes de abrirse a la eternidad nos permite leer el veredicto de cómo hemos vivido.

795
Al verdadero sabio lo descubre el tiempo. Sus palabras son portadoras de luz original y brillan por sí solas.

796
La ira no hace más que esclarecer el camino al enemigo y oscurecer el nuestro.

797
Quien busca de prisa el horizonte la fatiga de la tarde no le dejará entender por qué el día esconde sus colores en la noche.

798
No hay camino más lento y arduo que aquel que nos separó de la virtud.

799
Que la profundidad sea la que nos haga temer al océano y no las inesperadas olas que aparecen en la distancia.

800

El guerrero que piensa en la gloria antes del combate arrastra al campo de batalla las luces que iban a iluminar el camino de regreso.

domingo, 20 de marzo de 2016

Frases que ayudan a vivir y a mantenerse en constante cambio.

701
Cuando la tristeza se deja fotografiar es porque la alegría está a su lado.

702
Siempre será útil aquello que hace al hombre más comprensible y grata la vida.

703
En el descenso ninguna pérdida se hace más dolorosa que aquella ocurrida mientras gozábamos del ascenso.

704
Para quien ama la verdad siempre estarán abiertas las puertas del conocimiento.

705
La tolerancia es esa luz que rodea al otro para ayudarle a encontrar su camino o para hacer manifiesta nuestra presencia.

706
La duda es la negación de sí misma porque mantiene entreabiertas las puertas del saber.

707
Si recibes la luz de los demás como la que irradia el sol de cada día la humanidad siempre gozará de nuevos amaneceres.

708
No hay ausencia cuando quien se va nos deja señalado el camino.

709
Cuando se pierde el sentido del viaje es porque el destino ha desaparecido.

710
La vida que corre en medio de la soledad es como el río que teme ir al mar y se seca en la llanura.

711
Lo bueno son aquellos secretos que el alma guarda y a los que vuelve cuando el camino oscurece y el ser humano se pierde entre la bruma.

712
Quien aprende a oír al otro tiene en sus manos la mitad de las respuestas que este requiere.

713
Cuando el náufrago no ve la orilla respira profundo, mira el firmamento y piensa en las aves que se arriesgan a volar alto sin temer su profundidad.

714
Si se busca la verdad debemos estar dispuestos a esperar que aflore por cualquiera de nuestros costados.

715
Disentir no es estar en contra del interlocutor, es querer seguir en busca de nuestro propio destino.

716
La huida tiene sentido si el honor no ha quedado a la deriva.

717
Lo bueno de ser ciego es que uno cree que nadie lo ve.

 718
La grandeza de un hombre se hace más visible cuando pone a otros a su misma altura.

719
Lo único que se hace visible del pasado es aquello que puede sostenerse en el presente.

720
¿Cómo no ha ser sagrado aquello que permite que huyas de la soledad y vuelvas a casa cuando tu corazón alegre?

721
El paso obligado del tiempo por las palabras bellas es lo que hace que la poesía sea inmortal.

722
Aquel que entiende la vida como una competencia desde temprano comprende que será un eterno derrotado.

723
La paz interior es la única riqueza que nos pertenece a todos, pero no todos la sabemos cultivar.

724
El sabio, como el lago, espera que la imagen se refleje en él para guardarla en su fondo.


725
La luz del corazón humano tiene el poder de derrotar la más densa oscuridad.

726
La vida no es más que el presente, lo demás son vaivenes de la muerte.

727
Una oración plena es aquella donde nos escuchamos a nosotros mismos.

728
Vivir bien es agotar las horas del día y dejar pocas sombras a la noche.

729
Cuando el fracaso es escalón que tambalea y permite que observes el camino que has dejado atrás, es porque hay oportunidad de alcanzar el objetivo.

730
Viajar y llevar un libro entre lo necesario es tener entre manos las llaves para volver a casa. Recuerda que la imaginación llevó a Odiseo de nuevo a su Ítaca.

731
El mundo se expande según el anhelo que se tenga de conocerlo.

732
El afán del río lo define el terreno por donde transita.

733
Disponer de lo que deparará el mañana es intentar adivinar dónde va a caer una cometa que ha reventado el viento.

734
Si vives con acierto el día de hoy podrás seguir con facilidad las huellas que retuvo el pasado.

735
Las buenas frases son olas que se alejan, pero siempre regresan a refrescar las playas del alma.

736
A veces la felicidad es bullicio de majaderías que llenan de turbiedad nuestro espíritu.

737
Si tus palabras tienen la intención de una corriente cristalina todas las luces buscarán reflejarse en ella.

738
Nada ilumina mejor el camino que las palabras de aquellos que han superado la bruma.

739
  Si mientras asciendes más conoces lo que ha quedado abajo tendrás asegurada la búsqueda y la permanencia.

740
La educación es esa mina que siempre está dispuesta a saciar nuestra ambición.

741
El regalo de educación recibido se completa cuando la compartes con la misma humildad con que la recibiste.

742
El árbol que en invierno humildemente se deja cubrir de nieve no teme que el verano vuelva a desnudar sus ramas.

743
El silencio es el terreno donde mejor florecen las ideas del alma.

744
Cuando el ser humano comprenda la ineludible alianza que existe entre vida y muerte podrá desplazarse sin temor por el territorio de las sombras.

745
El buen elevador de cometas es aquel que al sostener el hilo alcanza a medir la fuerza del viento.

746
Solo arroja al río del tiempo las partes de tu vida que no van a perecer en sus aguas.

747
Si al final de la jornada aún escuchas el murmullo del arroyo es porque el río del tiempo no ha encontrado la llanura.

748
La sencillez de la vida es el espejo donde se reflejan las ineludibles leyes del universo.

749
Vida y semilla se parecen, cuando esta proyecta a tiempo la profundidad de sus raíces no la preocupan vientos ni la altura del tallo.

750

Ana Joaquina, nos enseñaste que cuando se sabe vivir y llega la muerte se pasa de la tarde a noches inundadas de rutilantes estrellas.