CENTENARIO DE ALBERT CAMUS
(1913-2013)
1.¿En qué momento, circunstancia o necesidad decidió usted leer a Albert Camus: Por qué, para qué y cómo?
2.¿En su formación estética qué relevancia
y proyección ha tenido y tendrá o no Albert Camus: Por qué, para qué y cómo?
3 ¿En
qué forma y perspectiva lee hoy o no a Albert Camus: Por qué, para qué y cómo?
Preguntas de Oscar González para el escritor René Jaramillo
Valdés. Revista “Ciencias sociales y educación”, Universidad de Medellín. Vol
2, n°3, enero- junio de 2013. (Página 234.)
1.R: El
espíritu humano es ese imán al cual llegan todas las asperezas y la guerra ha
sido una de las más lacerantes, tanto que alcanzó a pulverizarlo, a convertirlo
una brizna perturbada por todos los vientos. El campo me escudó y la naturaleza
amainó el fragor de la confrontación bélica, pero la llegada de mi familia a la
ciudad fue algo más que la misma huida, sólo que está vez la sufrimos en medio
del terrible frío de la tensión y el miedo que inspiraban la amenaza nuclear de
la posguerra. En la ciudad de Medellín hallé un océano de olas encrespadas que
no daba al espíritu lugar para un descanso verdadero y como ave que no
encuentra en donde posarse me volví a buscar una rama en el mar quieto que aún
era mi interior. El viaje fue quizá el más largo de mi vida y para hacerlo más
consciente, para transitar por senderos de horror, dolor y servidumbre, me dejé
guiar por las obras de Albert Camus. De ese extranjero que me había vuelto la
historia de barbarie de la primera mitad del siglo veinte, a quien el
conocimiento de la guerra y la atrocidad habían expulsado de su interior y
convertido en un secuestrado más de tantas pestes, pasé a convertirme en ese
Sísifo constructor de su propio edificio. Muchas veces se derrumbaron las
columnas que arrastré y planté en lo más hondo de mí ser, pero las huellas
dejadas por los intentos terminaron por derrotar la insensibilidad y hacerme pensar
que no importa cuál sea el destino del hombre uno no puede jactarse de haber
vivido y no haber pensado en el dolor ajeno.
2. R: En mi formación estética
la obra de Albert Camus tiene aportes muy importantes y en gran parte a ella
debo que no haya perdido el entusiasmo por la búsqueda, por las preguntas
constantes sobre el destino y lo que representa el fracaso en la existencia
humana. Sin esa visión mis libros no tendrían la paciencia para permanecer en
silencio o la fuerza para transitar en las manos de mis amigos para intentar llenarlos
de interrogantes. Con la obra de Albert Camus se aprende a construir personajes
capaces de nacer en medio del fracaso, pasearse por todas las vicisitudes sin perder la esperanza
de hallar la felicidad y finalmente comprender que la vida del hombre, como una
isla recién descubierta, está rodeada de incertidumbres que por momentos la hacen
ver como un paisaje de interminables dunas, olas terrestres que se mueven para
situar al lector en uno de los extremos de su soledad para que contemple la
inmensidad del desierto compartido que les tocó atravesar. Un escritor que
logre transmitir al lector que algunos de sus personajes luchan para no dejarse
acabar por los caprichos del destino, es un autor que dota sus obras de ese
movimiento maleable, como dunas, para que se muevan entre las bibliotecas y el
corazón de quienes aún pensamos que el camino puede ser muy extenso, pero no
tanto para que nos haga perder el deseo de conocer su fin.
3 R: A las obras literarias de
Albert Camus se vuelve como a la pequeña fuente que ha quedado atrás durante la
imparable travesía por la selva. Vuelvo a sus páginas cuando nada en mi
interior se conmueve, cuando siento que los caudalosos ríos de tinta indeleble me
arrastran hacia mares que desconozco y en los cuales no se podrán escuchar las
voces de auxilio de quienes nos han acompañado en la dura travesía. Leer a
Albert Camus es intentar reunificar el espíritu, decirle a la vida que lo mejor
que puede hacer el ser humano es tomarla en todo el sentido de la palabra,
penetrarla, gozarla, sufrirla, vivirla y no dar la espalda a cuanto acontece en
el mundo, porque cuando esto sucede la avalancha del destino arroya y no da
tiempo para volver la mirada a la montaña. Esa aparente libertad que se tiene cuando el hombre enfrenta con
decisión la cotidianidad es la que da el mayor valor a la vida y mantiene firme
el espíritu. Releer a Camus es no sentirse extranjero, es liberarse, es conocer
el absurdo para alejar la angustia y a la vez concientizarse de que al final
del camino se va tener la posibilidad de recordar las interminables llanuras
que se han trajinado y que cualquier juicio que se haga sobre el comportamiento
del hombre debe basarse en la manera como éste enfrentó su destino.
René Jaramillo
Valdés.