1051
Si
quieres apagar el sol no te comportes como sombra que se esconde detrás de las
montañas.
1052
Si eres
caminante y para guiarte observas las estrellas, el mundo lo tendrás a un solo
paso.
1053
Si
tomas la vida como una competencia cargarás por más tiempo los fracasos.
1054
El
triunfo en la guerra no lo mide las bajas causadas en las filas enemigas sino
el tiempo que permaneces en el campo de batalla.
1055
La diferencia
entre castigo y consecuencia equivale a ser empujado o caerse por descuido o
negligencia.
1056
El
tiempo empieza a existir cuando el hombre descubre que la vida ha encontrado el
lugar ideal para plantar sus sueños.
1057
Para
ser escuchado no es necesario alzar la voz. El alma siempre se hace entender y
su silencio lo explica todo.
1058
La
diferencia entre consecuencia y castigo es que éste lleva implícito el valor
que el otro da a nuestras negligencias.
1059
Haz
como en el ciclismo: si miras a lo lejos mantienes el equilibrio; si te
concentras en la rueda delantera te mareas y te recibe el pavimento.
1060
Guarda
algo de los viáticos mientras no veas cerca el final del camino.
1061
Mientras
la tecnología lleva al ser humano hasta el fondo del abismo, el docente debe
bucear en oscuridades, rescatar su alma y lograr que vea la luz en toda su
intensidad.
1062
Aprender
ayuda a poner más cerca nuestro los límites del universo. Es salir de las tinieblas
para intentar conocer el origen de la luz.
1063
La
función de los números no es evidenciar la cantidad exacta sino
predisponer el cerebro para que llegue a ésta con la mayor precisión posible.
1064
De nada
sirve saber que el mundo gira si no sabemos con certeza en qué vuelta debemos apearnos.
1065
La
lectura nos ayuda a echarle travesías al destino y a tomar ventaja a la vida.
1066
Poeta,
la palabra es nuestra espada. Donde estemos, a veces maniatados, ella afronta
todas las batallas; incluso las que a diario libramos contra el olvido.
1067
La
educación provee al ser humano de las luces necesarias para mantener el fuga extensas
sombras en que a veces se convierte la vida.
1068
La
ignorancia es esa orilla inmutable que ve pasar, hasta la sequía, el torrentoso
río de la vida.
1069
Un buen
presente convierte las certezas del pasado en lámparas donde se intensificarán
las mejores luces del futuro.
1070
Tiempo:
río torrentoso que al intentar ser tocado desaparece. Quien sacia su sed en él podrá
volver a sus orillas y siempre escuchará su caudal.
1071
Las
riquezas materiales son sombras que mutan mientras aparece el sol, pero con la
noche vuelven a su estado natural.
1072
De nada
sirve vivir satisfacciones pasajeras porque pasajeras no serán sus consecuencias.
1073
Si el
hombre naciera completamente libre no tendría que pensar en la muerte.
1074
Las
dificultades son puentes frágiles que separan orillas irreconciliables.
1075
Quien
intenta mostrar a otros su grandeza es porque aún no la siente en su interior.
1076
Aunque
la sombra del árbol permanezca en el suelo tiene el poder de derribar el tronco
sobre ti.
1077
Todo
ser humano es dueño y gestor de su tiempo. El buen uso de este hará que sea la
historia la que lo lleve en sus hombros.
1078
La
sabiduría cotidiana consiste en dejarse calentar por el sol y en las tardes
permitir que nos rodeen las sombras.
1079
Todos
andamos por el mismo camino, pero no con la misma constancia; a esto se debe la
variedad de horizontes.
1080
Cuando
el camino te da la posibilidad de volverlo a andar es porque crece y se amplía
con tu perseverancia.
1081
El
árbol no niega sus ramas al viento, así las rompa, porque sabe que le queda el
firmamento para reconquistar.
1082
Una
casa habitada, en un paraje alejado, es un pensamiento que espera que lo preserve
el tiempo.
1083
La vida
es la única luz que une dos eternas oscuridades.
1084
Quien
no se asombra no despertó al nacer.
1085
No
esperes que golondrinas acosadas por el invierno hagan su nido en el alar de tu
casa.
1086
La
necedad se manifiesta con más facilidad en aquellos que exigen con vehemencia a
otros lo que ellos jamás podrán dar.
1087
Cuando
se conocen las capacidades del otro la exigencia se convierte en reconocimiento
de estas.
1088
Más
conocimiento menos sufrimiento; más caudal menos ruido de la corriente.
1089
Si se
bracea sin perder de vista la playa siempre habrá esperanza de llegar a tierra
firme.
1090
Cuando
creemos poseer todos los derechos sobre el entorno la sombra que nos cubre no
nos permite recibir luz de los que llegan a nuestro encuentro.
1091
Si
nadie te sirve de apoyo en el ascenso, cuídate en la cumbre porque muchos
querrán llevarte de la mano como si fueras un ciego.
1092
Cuando
las debilidades se hacen muy evidentes es porque pueden minimizarse con los excedentes
de las fortalezas.
1093
Las
batallas son épicas cuando no las define el lugar del combate, ni la destreza
de los enemigos, sino la fuerza del espíritu vencedor.
1094
Sólo en
el último tramo del camino es donde se hacen visibles los amigos incondicionales
que siempre estuvieron a nuestro lado.
1095
Las
palabras desafortunadas son como las piedras que no puede arrastrar la
corriente, todas terminan en las orillas o en el fondo del río.
1096
Vida y
maratón guardan semejanza y un secreto en común: no basta correr por intervalos
sino saberles mantener buen ritmo.
1097
Permitir
que las riquezas externas nos representen no es más que visibilizar las pobrezas
que abundan en nuestro interior.
1098
La
sabiduría se alcanza cuando el infinito se convierte en el horizonte debajo del
cual brotan fuentes cristalinas.
1099
El
verdadero sabio se comporta como la sombra, ésta mientras más se esconde mayor
espacio da a la luz.
1100
El
sabio es como una roca en medio del océano, ésta no hace quites a las marejadas
y ninguna tormenta la hace huir hacia la playa.
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